Monday, January 27, 2020
A través de mi ventana
Después de hacer los deberes de la casa, me decido por tomar asiento en mi sofá preferido de la sala familiar donde tengo una vista perfecta hacia el televisor y hacia una de las ventanas. El reloj marca un poco después de las cuarto de la tarde. Parece que no tengo vecinos, pues la cera que compartimos junto con otras cinco casas luce completamente vacía. Poco después de la media hora lo veo pasar: por fin he descubierto al responsable de traerse al vecindario todos esos carritos de supermercado que aparecen abandonados y apilados cerca del bote de basura. "Ingrato" me pongo a pensar mientras pasa muy quitado de la pena empujando su carrito lleno de cartones de cerveza con una enorme sonrisa en la cara. Pero inmediatamente me arripiento de llamarle así pues me pongo a pensar en el por qué de sus acciones: Tal vez no tiene auto donde llevar sus compras y es así como logra llevárselas a casa o tal vez es su propio carrito y no se lo robó de ningún lado y solo estoy imaginando cosas. Él continúa empujando su carrito y en cuestión de segundos lo pierdo de vista. Ese día él fue el único que decidió salir de las penumbras hacia el exterior. Es sábado y por fin he terminado de fregar los pisos de cada una de las habitaciones de la casa. Por fin me siento a descansar frente a la ventana. Falta un cuarto para las cinco y lo veo salir. Es mi vecino, el que vive justo al lado de mí. Antes de siquiera poder divisarlo ya sabía que iba a salir, pues en medio del silencio que me rodeaba pude escuchar como giraba la manija de su puerta, como la jalaba, pisaba hacia afuera y luego la cerraba detrás de él. Baja los pequeños escalones de la entrada de su casa y se dirije al estacionamiento. Es domingo, y el reloj marca las cuatro con veinte minutos. Llevaba ya varios días sin verla, sin oír sus gritos y regaños a sus pequeños, sin oler en la calle el olor repugnante del cigarrillo de esa hierba peculiar que se fumaba a diario, cuando de repente la veo pasar a toda prisa hacia su casa, con sus cabellos amarillos todos alborotados y detrás de ella, sus pequeños siguiéndola con enormes bolsas de comida rápida en una mano y en la otra sus enormes refrescos. No pasaron ni cinco minutos después de haberlos visto pasar, cuando le pude escuchar a través de la pared que nos divide que les estaba gritando a sus pequeños y ellos inevitablemente rompieron en llanto.
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Me encanta la descripción de los personajes y el sentimiento y ambiente que le pones a cada día que observaste durante tu ventana. Haces que sea fácil crear una imagen de lo que esta sucediendo.
ReplyDeleteAl principio cuando mencionas que tienes un sofa preferido me hizo pensar en mi sofa preferidos, creo que incluiste una descripcion perfecta de lo que ves.
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