Sunday, February 23, 2020

Blog 6: La Niña Perdida

Andaba por las calles, pero nunca como antes. Ya no me cansaba, aunque caminara todo el día. Ya no me daba frío, ni los días que la temperatura caía bajo cero. Ya no tenia destino o rutina que seguir. Ya no me daban dolores de cabeza de aquellos que a veces no me dejaban dormir. Pero mas que nada, la gente ya no me veía como antes. Es mas, la gente ya no me ve. Ya no acuerdo cuantos días llevo sin poder abrazar a mis seres queridos, cuantos días llevo vagando por las calles, ni siquiera cuantos días sin comer. No tengo un hogar o donde dormir por las noches. Lo único que sé es que me amaban. 

Nunca pensé en el dolor que un accidente como el mío afectara a tanta gente. O ver a mi mamá llorar tanto, así como ahora. No hubiera cosa que daría para quitarle ese dolor de encima. Uno siempre piensa que morirá después de sus padres, pero no siempre es así. No le guardo rencor al borracho ese por manejar en el carril contrario, y espero que mi familia tampoco, aunque no lo conozcan muy bien. 

Eran las tres de la madrugada, los dos regresando del trabajo. Yo regresaba de mi turno diario de 8 horas, pero él regresaba de un turno de 14 horas. Era una noche peligrosa para conducir ya que había caído nieve durante la tarde anterior. Yo iba manejando muy lento ya que mi Mustang no es muy bueno para la nieve. Me hubiera traído el Charger si hubiera sabido que iba a nevar tanto mientras estaba trabajando. Pero ahora, ya de nada sirve el que hubiera sido sino el porque fue. Las calles muy resbalosas, pero mucho mas peligrosas cuando te vas quedando dormido detrás del volante. No lo digo por mi, sino por él. Se desvío, esa si fue su culpa, pero no fue su culpa que no alcanzamos a frenar. No lo culpo por lo que me paso, sino por irse, por no bajarse y tratar de averiguar si yo necesitaba ayuda o de por lo menos haber llamado una ambulancia.

Él tiene tres hijos de 3, 6, y 7 años los cuales parece que ama con todo su ser. Lo vi el mismo día que paso el accidente. Bueno, yo no, pero mi alma sí. Me dejó ahí tirada por miedo a perder sus hijos, lo único que le quedan. Perdió a su esposa hace poco, todavía tiene sus fotos. ¿De la misma manera que a mí me pasó? No lo sé. Solo sé que sí se arrepiente. 

Se desvela por las noches y busca por internet sobre accidentes de esa misma noche. Quisiera decirle que sí lastimo a alguien, que sí le quito la vida a alguien. No sé si le hará mas daño saberlo o no, pero por lo menos le quitaría una duda de encima. 

Entonces me pregunto, ¿hago bien en no desearle mal? 

Saturday, February 22, 2020

Blog #6 Mi Realidad

En esa casa todo era un infierno, me atormentaba todo de ella al punto que puedo contar con mis dedos los momentos felices que viví allí. Lo mas absurdo del caso era que, aunque me sentía atormentada no era mucho el tiempo que podía estar fuera de ese lugar sin preocuparme, sin sentirme con la necesidad de volver. Esa casa me tenía atrapada o tal vez era lo que pasaba en ella cuando yo salía. Aunque si fuera por mi yo allí me quedaba todo el día para asegurarme que todo estuviera bien. Si yo no estaba allí algo peor podía pasar y me sentiría culpable. Saliendo al amanecer para tomar el autobús rumbo a la escuela me preguntaba ¿será que nadie mas se da cuenta de lo que está pasando?, Pero rápidamente me susurraba a mi misma que yo era la única aquí, en mi completa realidad. Las horas en la escuela parecían eternas, tenia que volver, pero primero debía pasar por mis hermanitos a la escuela para irnos juntos. Debía protegerlos, pues ellos jamás iban a entender lo que estaba pasando. Al llegar a la casa me apresuraba a entrar a mi cuarto subir la música para no escuchar lo que pasaba a mi alrededor y así distraer a mis hermanos. Darles un poquito de alegría pues en un solo salto volveríamos a nuestra realidad.


-Mama, ¿Qué te pasa? Por favor, responde


Otra vez sin responder en el suelo y a su lado esa substancia que solo ella consumía, pero que me estaba consumiendo la vida y niñez. La casa era mi cárcel y yo era el guardián de mis hermanos y de lo que en ella sucedía.

Thursday, February 20, 2020

EJERCICIO #6. NIVELES DE REALIDAD


Las lecturas de "La caída", "Historia de un cigarrillo" y "El húesped" nos dieron oportunidad de hablar de tres formas diferentes de construir misterio, inquietud o una suerte de enigma. Estos textos construyen preguntas para el lector empleando estrategias diferentes (hay algo que no puede explicar el narrador y es su mirada la que produce un efecto de extrañamiento -"Historia de un cigarrillo"; hay algo que sabe (o ve) el narrador pero no el lector -“Huésped”-; o las leyes del mundo representado son extrañas en sí mismas –“La caída”-).

El ejercicio que van a escribir ahora consiste en elegir uno de estos tres modelos para imitar la estrategia empleada allí. No tienen que escribir una historia completa necesariamente, pero sí al menos intentar una página completa en la que se despliegue una de las tres formas de elaborar misterio, inquietud o enigma.

Monday, February 17, 2020

Blog 4

Al escuchar el timbre, supo que por fin era hora. En su camino a la puerta, se aseguró que estuviera todo en orden. Que los platos y cubiertos estuvieran en la mesa junto a las velas y rosas rojas. Se acomodo su blusa y abrió la puerta. Sobre su hombro, ella podia ver la mesa en el centro del comedor, el ramo de sus flores favoritas, las velas perfumadas a manzana, y los platos cuadrados que escogieron juntos su primer semana viviendo juntos.

- Te hice enchiladas, feliz día de San Valentín.

Ella sabía que él no siempre era tan detallista. Sabía que él no cocinaba seguido, y cuando lo hacía siempre llamaba a su mamá para pedirle sus recetas. Ella no le compro o pudo hacer nada. Y aunque hubiera podido, no hubiera superado el gran detalle de su novio. Sus ojos se llenaron de lagrimas y se abrazaron intensamente. 

- De seguro tienes mucha hambre, vente, yo te sirvo. 

Por la ventana x3

Sábado 15 de febrero
Camino hacia el sofá y decido apagar la tele para poner toda mi atención en lo que veo. Puedo ver las luces prendidas de algunos apartamentos, supongo que los que están apagados están de fiesta o posiblemente ya durmiendo. No hay tanto tráfico como lo hay en las tardes, ahorita está tranquilo y se puede cruzar la calle con facilidad. Se reflejan unas luces en la ventana del apartamento de abajo, veo que es un carro estacionado atrás. Se baja una muchacha así que me medio escondo para que me vea, y ella entra al edificio. Acababa de llegar del trabajo porque todavia tenia su uniforme de enfermera. Después de algunos minutos sale de nuevo, ya con su perrita, lista para caminarla. Me pongo a pensar cuantas horas haya pasado sola la perrito y lo feliz que está de ver a su duena de nuevo después de horas. La muchacha la camina por unos diez minutos y se vuelve a meter. Yo hubiera tardado más tiempo. 

Domingo 16 de febrero
Me dirijo al sofá con mi bolsa de cheetos que acababa de comprar. Hace algunos minutos había ido a la gas que está en la esquina. Estaba muy tranquilo afuera. Esta vez todas las luces de los apartamentos están apagadas, y también puedo ver espacios vacíos en donde se estacionan. Ahora sí les dio a todos por salir a pasear. Escucho una patrulla a la distancia pero en menos de un minuto pasa volando, y tras de esa sigue otra, y luego otra, y finalmente otra. Fueron cuatro patrullas que pasaron rapidísimo. No me asombra mucho porque no es algo raro, pasa a menudo, así que ya se que si viene una primero asi de rapido, siguen otras después. Hoy fue un dia bonito, el clima estaba muy bien, y ya casi se deshace la nieve del pasto, lo cual me hace muy feliz. La acera se puede ver mejor porque ya no hay tanta sal. Ojala ya no caiga más nieve y se venga temprano la primavera. Espero a ver si llega la muchacha de la perrita pero no llega, creo que quizás se quedó a trabajar más tarde. Me pongo triste por la perrita, porque está sola y no saldrá ahorita.

Lunes 17 de febrero

Hoy me tocó salir tarde de la escuela, llegué a mi casa a las seis y media, y apenas voy a cenar. Así que me llevo mi plato conmigo hacia el sofá y empiezo a escribir. Las luces de los apartamentos están prendidas menos dos. En estos tres días he notado que la ventana del apartamento de arriba siempre está apagada. Quizás no vive alguien ahí, por el momento. Abrí la ventana un poco para dejar entrar el aire, no está caliente como para tenerla abierta pero a veces me gusta sentir el aire fresco. Así que me acerco mas a respirar el aire y puedo escuchar el ruido de llaves. Es la muchacha enfermera, y veo que trae comida rápida de mcDonald's. Eso me hace mirar hacia mi trabajo, como es lunes no hay mucha gente que va a cenar al restaurante. Estuviera casi vacío él estacionamiento, si no fuera por el carro de delivery parqueado ahí.

Por la ventana


Antes de sentarme en el sofa a observar pienso en lo vergonzoso que sería que algún vecino me viera y pensara que lo/la estaba espiando. Así que tomo mi libreta y empiezo a escribir. Esta ventana es enorme, es la que está en mi sala y desde ella puedo ver un poco de todo. Por la ventana puedo ver el edificio de a lado y las ventanas de todos los apartamentos, tres de lado izquierdo y tres del derecho. Me gusta mucho la acera que divide el edificio de enfrente con el mío, es café y tiene diseños bonitos, pero con la mezcla de nieve y sal se ve feo. Me quedo viendo la acera hasta que el sonido de los carros pitando me hace enfocar de nuevo. Como siempre hay mucho tráfico, se junta demasiado en las tardes. Me enoja ver como se amontonan los carros y bloquean el paso de los camiones que quieren salir hacia la avenida. No hay semáforos, por lo cual es que se acumula mucho el tráfico. Con dificultad un carro blanco se pasa entre los demás pero para abruptamente porque vienen carros del otro lado. Cuando tiene la más pequeña oportunidad de pasarse lo hace porque sabe que si no, tardaria mucho ahí. Por la ventana también puedo ver el restaurante donde trabajo. El estacionamiento está medio lleno y entre los carros veo el de mi compañera, me alegra que no me haya tocado trabajar hoy.

Sunday, February 16, 2020

Actividad #4


Eran las 9:00 de la noche, había salido de el centro comercial y terminado de hacer compras para su tan esperada llegada. Aunque aún faltaban muchos meses, era mejor estar preparada pues me habían advertido de mi problema de salud y sabría que llegaría de sorpresa. Lo que no sabía era que llegaría ese día. Mis manos comenzaron a sudar, un calambre horrible recorría toda mi pelvis hasta llegar a mi espalda. El dolor se hacía más y más intenso al pasar de los minutos y me di cuenta de que tenía que ir a un hospital. Rápidamente me trajeron una silla de ruedas y me acomodaron en un cuarto de emergencia. Mientras me comenzaron a examinar note la cara de angustia de la doctora y nuevamente esa sensación volvió a recorrer mi cuerpo. Mis manos comenzaron a sudar y mis ojos comenzaron a aguarse. Esa sensación hizo que se me olvidara el dolor, esa sensación que arrugaba mi corazón y me desgarraba el alma.

-Señorita, tengo que ponerle un suero de magnesio de emergencia y la otra enfermera vendrá a inyectarle una dosis de esteroides. El saco amniótico esta muy bajo y su bebe esta a punto de nacer.

- ¡No puede ser!, Apenas tengo cinco meses, por favor ayúdeme.

- Señorita, Haremos lo posible, el magnesio y los esteroides es para acelerar el desarrollo del cerebro y pulmones el bebe.

Con los ojos llenos de lágrimas, manos sudorosas, movía mi cabeza de un lado a otro diciéndome a mi misma que esto era solo una prueba, o mejor dicho una pesadilla.

-Señorita, tenemos que llevarla al cuarto de anestesia, el doctor cree que lo mejor es hacerle una cesárea de emergencia.

Esta vez pensamientos negativos invadían mi cuerpo, pensaba en lo peor y en lo que podía pasar si algo salía mal. Lagrimas seguían recorriendo mi rostro, me sentía tiesa, adormecida sentía que ningún sentimiento podía ser peor. Este sentimiento me estaba afectando física y psicológicamente.

-Señorita, Despierte ¿siente sus piernas? Todo salió bien, pero no puede ver a su hijo hasta dentro de unas horas.

En ese momento esa sensación horrible fue intercambiada por la sensación más hermosa de mi vida y automáticamente una sonrisa se dibujó en mi rostro. Sabía que tenía que esperar, pero al menos él estaba allí esperándome y seguía vivo…

Horas más tardes allí estaba mi pequeño Arkyel pesando solo 1 libra era tan pequeño que cabía en la palma de mi mano. Su piel era casi transparente que no parecía real, pero desde el primer momento en que lo vi sabia que los dos lucharíamos y saldríamos de esta.