Wednesday, April 8, 2020

Reseña

Valeria Murillo Márquez 
SPAN 304 — Creative Writing 
Oscar Campo Becerra 
9 Abril, 2020 
Secreto y narración, Ricardo Piglia: Reseña 
 Este es un texto que me ha permitido establecer diferencias claras entre los efectos que deben producir al lector (en un cuento) el enigma, misterio y el secreto. En lo personal había creído que estos términos podían ser intercambiables y que sus significados no eran tan diferentes entre sí.  Algo muy útil que ofrece Piglia en este texto, en lo personal, es la explicación de cómo es que debe desarrollarse el secreto particularmente en un cuento. Piglia explica que el secreto es aquello que se desea saber y que quien contiene esa información, la oculta.  
He perdido la cuenta de cuántas veces he hecho el intento de crear una obra en la que el secreto sea el factor principal de la historia. Todos esos intentos, por supuesto, fallidos y es hasta ahora que he llegado a la conclusión de que, al intentar desarrollar secreto en mis historias, generaba más que nada, enigma. El enigma, como lo explica Piglia es aquello que encierra un sentido que es necesario descifrar (188). Mi objetivo al escribir estos cuentos desarrollados alrededor del secreto era presentar a un personaje que poseyera una verdad, alrededor de la cual se desarrollara el resto de la historia y los demás personajes. Pero al ir escribiendo casi siempre tiendo a ocultar por completo ese secreto, ocasionando así que el lector se vea obligado a descifrar esa verdad oculta, lo cual no era necesariamente mi objetivo inicial ni la manera en la que se desarrolla el secreto en una historia. 
En sí es un texto útil para, como ya he dicho, establecer las diferencias entre lo que es el enigma, secreto y misterio. Sin embargo, Piglia tiende mucho, al intentar explicar estas diferencias, a presentar varias obras y autores que de alguna manera sirven como ejemplo. El problema con hacer esto, es que el no haber leído estos textos con anterioridad o el no conocer a los autores mencionados y sus obras, nos pone un poco en desventaja, ya que tal vez nos sea más difícil comprender las ideas que está dando a entender Piglia. Al menos ese fue mi caso. Todas esas referencias a otros textos y autores que Piglia menciona más allá de ayudarme me confundieron pues al estar leyendo las únicas preguntas que se me venían a la mente era: ¿A qué se refiere?, ¿De qué está hablando? Debo reconocer que, si bien pueden ser confusas estas referencias, también pueden ser útiles en un futuro para revisarlas e incorporar las técnicas presentadas en mis propios textos.  
Otro punto importante que menciona Piglia en este texto, es la manera efectiva en la que debe "actuar" el narrador. Piglia, aunque brevemente, menciona lo que un “narrador débil" suele hacer. Según él, un narrador débil es aquel que narra un acontecimiento que ni siquiera él termina de entender o que incluso va descifrando con forme transcurre la historia (193). Debo confesar que esto me ha pasado en varias ocasiones. Al decidirme a escribir algo, no necesariamente tengo una idea completamente planteada y mientras voy desarrollando mi historia, mis inseguridades como escritora se ven reflejadas en la voz narrativa que pareciera no saber ni de lo que está narrando, pues se pierde al no tener claro el camino a seguir.  
El texto en general resulta fácil de leer. A lo que me refiero es que no contiene palabras “grandes” o desconocidas, sino que maneja un vocabulario fácil de seguir.  
De las cosas que me molestaron del texto, es que no resultó ser lo que yo esperaba con tan solo leer el título. Inicialmente, al leer el título, me imaginaba que daría algo así como paso por paso, ejemplos, indicaciones o recomendaciones a seguir para desarrollar una buena narrativa en los cuentos y no resultó ser del todo así. El texto terminó por enfocarse completamente en hacer distinciones entre el enigma, el misterio y el secreto que, aunque es útil, en lo personal habría sido mucho más aún si diera ejemplos más claros para desarrollar una buena narración en los cuentos.  

Reseña de 'Taller de Narrativa' por Raymond Carver


            Lo que más aproveché de Taller de Narrativa fue aprender sobre la mentalidad de Raymond Carver como escritor, en vez de apenas absorber una lista de bullet points específicos acerca de los Dos and Don'ts de escribir. Esto no quiere decir que no haya consejos valiosos salpicados por todas partes del ensayo. Por ejemplo, Carver describe cómo, "si las palabras del cuento [son] borrosas a causa de la insensibilidad, el descuido, o el sentimentalismo del autor, el texto [sufre] una desventaja tremenda." También dice que, "a cualquier costo," se deben evitar las palabras y los sentimientos deshonestos y jamás escribir sobre algo que no le interese al autor. Bueno, también hubo ciertas cosas con las que no necesariamente estaría de acuerdo ("Cualquier estrategia encaminada a ocultar del lector información importante y necesaria, para abrumarlo con la sorpresa al final del cuento, [significa] engañar"), pero parte de mí intuye que no reconozco la sabiduría tras estas ideas porque todavía no las he digerido bien.
Pero bueno, acerca de la mentalidad de Carver: para comenzar, me asombraron los sacrificios que hizo al dedicarse a escribir: aunque estuviera "en la quiebra absoluta," decidió mudarse a California con su esposa y sus dos hijos para estudiar escritura.[1] Sé que eso del starving artista es un cliché, pero no existiría ese estereotipo si no fuera basado en la realidad hasta cierto punto. La decisión de Carver me hace pensar en esta cita del comediante Bill Burr:
Realize that sleeping on a futon when you're 30 is not the worst thing. You know what's worse, sleeping in a king bed next to a wife you're not really in love with but for some reason you married, and you got a couple kids, and you got a job you hate. You'll be laying there fantasizing about sleeping on a futon. There's no risk when you go after a dream. There's a tremendous amount of risk to playing it safe.
Yo de mi parte no estaría dispuesto a escribir cuentos y novelas profesionalmente, pero como estudiante graduado sé de qué se trata dar prioridad al interés personal sobre el ingreso. Y el hecho que Carver haya desarrollado su técnica en un lugar relativamente desconocido como Chico State College (y no en una institución mundialmente famosa subraya) el hecho que la pasión puede florecer en cualquier lugar.
Las raíces humildes de Carver se reflejan también en su relato de la primera vez que conoció a John Gardner: "jamás antes había puesto los ojos en un escritor, y me hallaba en el asombro." Me da algo de pena admitirlo, pero refleja al cien por cien mis sentimientos al conocer a Raúl Dorantes cuando vino a visitar nuestro taller de escritura, que fue la primera vez que de verás interactué con una de esas creaturas extrañas llamadas de escritor. (¿Qué oficio es ser escritor? ¿Dónde ponen en los anuncios de trabajo: 'se busca escritor, buena remuneración'?[2]) Carver nos menciona también que Gardner le "introdujo a las publicaciones literarias trayendo un día a clase en una caja esas revistas y distribuyéndolas, de modo que nos familiarizáramos con sus nombres, viéramos qué aspecto tenían y captáramos la sensación de tenerlas en la mano." (Por coincidencia, en mi laboratorio hacemos lo mismo cuando mostramos a los asistentes de investigación los pre-prints de nuestros artículos de investigación.) Después, Carver alude a las carpetas negras que les dio Gardner para organizar sus textos: "llevábamos nuestros cuentos en esas carpetas y sentíamos que éramos especiales, exclusivos, que nos singularizábamos de los otros." Tal vez este encanto del novato al conocer a un escritor; al tocar una revista impresa; o al llevar consigo un portfolio artístico parezca un indicio del rookie que por primera vez mete su dedo del pie en la piscina literaria, pero yo por mí que tal ingenuidad es algo que hasta se debería celebrar, por lo menos como un remedio contra gatekeeping elitista en el mundo de la escritura.
            Parte del down-to-earthness de las experiencias de Carver se refleja también en el modo informal en que John Gardner "hablaba de James Joyce, Flaubert, e Isak Dinesen como si vivieran carretera abajo, en Yuba City." Yo por mí que este tono casual entre generaciones es algo valioso: sólo así se puede leer a un autor ya-fallecido como el ser humano que era y no como un artefacto del siglo (ante-)pasado. Esta humanización de los escritores progenitores me recuerda a la sensación de ver, en unas partituras de guitarra clásica del siglo 19, anotaciones que sugerían cuál dedo usar para aplanar qué cuerda, que muestran que los compositores célebres como Napoleon Coste o Mauro Giuliani también eran seres humanos con dedos meñiques. Quiero decir que ser down-to-earth en el arte implica no sólo ser humilde como principiante sino también no colocar a los artistas famosos en el proverbial pedestal. Esto también significa reconocer que ningún escritor es perfecto, y que hasta los más famosos se deberían tomar a dosis pequeñas: como Gardner le aconsejó a Carter, "lee todo lo de Faulkner que te caiga en las manos, y entonces lee todo Hemingway para limpiarte del sistema a Faulkner." Evidentemente, del mismo modo que se pueden valorar diferentes sentidos de humor o diferentes personalidades o diferentes sabores de helado, sería ridículo pensar ni por un segundo que un/a solo autor/a sepa todas las respuestas correctas, ya que en este juego no existen las respuestas correctas.
Me interesó mucho también el valor que puso Carver en la educación: "nadie de mi familia había asistido a la universidad o, si de esto hablamos, nadie había superado el octavo grado obligatorio en la preparatoria. Nada sabía, pero sabía que nada sabía." Este 'saber que no sabe' me hace pensar en una descripción que leí una vez sobre la supuesta diferencia entre wanting y aspiring: wanting significa saber lo que uno quiere y saber por qué lo quiere, mientras aspiring se refiere al deseo de (comenzar a) hacer algo antes de ni saber por qué lo quiere hacer, confiando que las razones emergerán naturalmente a lo largo del camino. Para mí ha sido lo mismo con este curso de escritura, que elegí tomar sabiendo que (todavía) no sabía por qué es bonito escribir. En las palabras de Donald Rumsfeld, aquí se trata, tanto para mí como para Carver en los años 50, de known unknowns.
            Lo irónico del valor que le pone Carver a la educación es que esto parecería a primera vista contradecir de alguna manera su famoso estilo minimalista y accesible: si Carver jamás usa "SAT words" en sus textos, pues ¿pa' qué necesita estudiar pa' ser escritor? Pero sería una minusvaloración pensar que la educación consiste sólo en memorizar palabras formales y reglas de gramática oscuras—los tips de escritura que comparte Carver de las clases de John Gardner ("no ocultar nada al lector," "hacer diagramas del nivel de emoción en un cuento," etc.) son consejos sumamente prácticos y nada presumidos. Me indican que, del mismo modo que un mecánico tiene que saber cómo funciona un motor o del mismo modo que un cirujano tiene que saber cómo funciona el corazón del ser humano, pues el escritor tiene que saber cómo funciona el cuento. Esto ha sido para mí lo más provechoso de nuestro taller: más allá de describir los efectos creados por los diferentes cuentos, entender bien cómo se crean. ¿Cuáles son los mecanismos involucrados, when the rubber hits the road?
Me parece fácil identificarme con el joven Carver cuando oyó su maestro John Gardner decir: "Estoy aquí para decirles a quién leer, así como el modo de escribir." Antes de tomar este taller, yo tal vez habría wrinkled my nose a la idea que un instructor—por definición alguien en una posición superior en la pirámide académica—le diga a los principiantes a quién vale la pena leer y a quién no. Pero, como dicen, antes de romper las reglas por lo menos tienes que saber cuáles son. Por ejemplo, un 'yo' más impetuoso habría pensado que romper la cuarta pared en un texto a cada rato sería una técnica sumamente original, audacia, e innovadora –ni sabiendo que Italo Calvino y muchos otros lo habían estado haciendo desde hace décadas..! Entender mejor la topografía del mundo literario y mi lugar en él me ayudarían a evitar tal arrogancia y autoindulgencia de debutante. O sea, si me voy a colocar sobre los hombros de gigantes (como nos dijo Isaac Newton), pues primero hay que encontrar a estos gigantes. Todo esto me hace recordar las palabras del pintor Kerry James Marshall al describir por qué le era tan importante aprender y hasta dominar las técnicas del arte clásico europeo, incluso cuando tenía como meta desarrollar su propio estilo como artista afro-americano: if you want to get into their game, you have to play it at the level that the people who are playing it at the highest level are playing it at.
            Lo bonito de Carver es que consigue honrar a los "Old Masters" sin comprometer su actitud práctica y realista ante el acto de escribir:
Quería escribir, y quería escribir lo que fuera: narrativa, desde luego, pero también poesía, obras de teatro, guiones, artículos para el Sports Afield, True, Argosy y Rogue…, colaboraciones para el periódico local: cualquier cosa que significara unir palabras para crear algo coherente y de interés para otras personas y no solo para mí."
Eso de "unir palabras" me suena como un autor que lleva ambos pies bien anclados en el planeta tierra. A su vez, eso de "de interés para otras personas y no solo para mí" me suena como un autor que tiene bastante empatía para su lector y que no se atasca en ningún pozo solipsístico escribiendo sólo para sí mismo. Esta empatía para el lector también significa invertir el tiempo adecuado en revisar y pulir sus borradores y no pedir la atención de ningún otro hasta que se haya hecho bien el trabajo de alistar el texto tanto como posible de antemano. En su taller, Gardner puso a Carver y a sus otros estudiantes a revisar hasta diez(!) veces la misma pieza: "creía en revisar, en una revisión interminable." En términos de consejos prácticos, ésta fue para mí la moraleja #1 de Taller de Narrative: revisar y revisar y "nunca… perder la paciencia en las relecturas de un cuento, aunque lo hubiera visto ya en cinco de sus encarnaciones previas." Este hambre para mejorar su obra me recuerda de lo que me contó una vez Wikipedia: shoshin ( ) es un concepto del budismo zen y las artes marciales japonesas que significa "mente de principiante". Se refiere a tener una actitud de apertura, entusiasmo y falta de ideas preconcebidas cuando se estudia un tema, tanto a un nivel avanzado, como de principiante.
            Carver dedica mucho tiempo a describir el estilo de Gardner no sólo como escritor sino también como editor. Aproveché mucho de esto, ya que hoy día yo edito bastante no sólo como parte de este taller sino también en el ambiente de la escritura científica en mi laboratorio. Primero está el consejo de ser un editor positivo (Gardner "siempre buscaba algo que pudiera alabar"). Segundo, el consejo de ser un editor humilde: algunos de los consejos de Gardner para Carver eran abiertamente discutibles, o sea que Gardner admitía que el editor no siempre tenía toda la razón. Tercero, y más importante que nada, tenemos el consejo de ser un editor serio: dice Carver, "sospecho que [Gardner] a todos daba mucha atención. Pero fue y sigue siendo mi impresión que, durante ese periodo, tomo mis cuentos con mayor seriedad." Poco después, relata que "discutíamos las comas de mi texto como si nada más en el mundo importara en ese momento." Recuerdo aquí una anécdota de un profesor mío que una vez se topó con Bill Clinton en las calles de Nueva York. El profesor, star-struck y no sabiendo qué decir o cómo reaccionar pero con el afán de interactuar con Clinton de algún modo, lo alabó por un discurso bien dado la semana previa. Clinton entonces le miró directamente a los ojos, le estrechó la mano, y le agradeció como si hubiera estado esperando desde hace días la opinión de mi profesor (quien, claro, habría sido apenas uno entre docenas de desconocidos que le habrían dado a Clinton tal alabo esa semana). Bueno, Gardner tenía el lujo de tener apenas "siete u ocho" estudiantes en su taller en vez de veinte o treinta. Pero la próxima vez que me ponga a editar el texto de otra persona, haría bien en conscientemente intentar dar al interlocutor mi atención y empatía total—to give them my all.
            Por tanto que me gustó Taller de Narrativa, también hubo ciertas cosas que mostraron para mí varias diferencias generacionales insuperables entre Carver y yo: su peregrinaje a California "en busca de una vida diferente y de [su] cuota de riqueza nacional"—file under "Go West, young man"—evoca una época de mucho más esperanza y mucho menos cinismo, cuando el país disfrutaba de una ola de expansión económica después de los horrores de la 2ª guerra mundial. Compárese con la era de Trump, cuando nos toca pobreza moral entre tanta abundancia material, sin ni hablar de la aislación social de los smartphones y del social distancing del coronavirus. Además, dadas las diferencias de tecnología entre 1958 y 2020, para Carver más que para mí cualquier éxito profesional ha de haberse sentido más tangiblemente como el fruto directo de trabajo físico, ya que no existían en ese entonces ni el Internet ni los ebooks ni los word processors: Carver corría a la biblioteca después de sus talleres de escritura para buscar los libros de los autores mencionados en clase, y operaba una máquina de escribir que consumía papel y tinta verdadera mientras andaba sentado en una oficina prestada, rodeado de cajas y cajas de manuscritos que representaban la manifestación física de horas y horas de teclear y teclear y teclear. Es un contraste enorme con mis experiencias como miembro de la generación millenial en el 2020: abro mi browser y me ahogo de más información que podría consumir en 10,000 vidas. Las palabras se producen casi automáticamente gracias a recursos digitales como diccionarios y tesauros en línea, el spellcheck de Microsoft Word, el auto-predict de Google, etc. etc. Mi corta capacidad de atención hasta se podría considerar un don, ya que significa más destreza al machetearme un camino en la jungla cibernética que navego cada día. Dadas estas oportunidades del siglo 21, ¿quién querría encadenarse a un teclado para escribir y re-escribir diez veces el mismo cuento como hacían Carver y Gardner?
            Pero de eso se tratan "los valores y el oficio de un escritor" a los cuales alude Carver al final de Taller de Escritura. Dijo el actor Robert DeNiro en una entrevista reciente, "a professional is somebody who does things when they don't want to… if something came along, you might not want to do something, but that's the time, if you have a commitment or a job, you have to do it." Tener la disciplina de revisar y revisar y revisar hasta que te dé asco es lo que requiere ser escritor en vez de apenas jugar a ser escritor. Yo por mí que tal disciplina profesional invoca el primer elemento de la trinidad ética-estética-mística que nos describe Raúl Dorantes: si tú decides arrancarte de tu ciudad natal y llevar a tu esposa y a tus dos hijos a Chico, California para aprender a ser escritor cuando andas en la quiebra total, o si tú eliges ocupar una silla en un taller de escritura y pedirle al instructor su tiempo, atención, energía, y paciencia, pues por lo menos haz un esfuerzo honesto de escribir bien. Si otro ser humano está invirtiendo su tiempo en leer tu texto cuando podría estar haciendo 10,000 otras cosas, pues cierra el pinche Facebook e intenta mejorar lo que has escrito. Si quieres ser escritor, escribe. Como dice el refrán, "Tú lo quisiste, Fraile Mostén, tú te lo ten."


[1] He de reconocer aquí que esta decisión de Carver también se puede interpretar como un acto extremadamente egoísta: si su esposa y sus dos hijos apenas tenían bastante para comer, ¿no parecería irracional o hasta abusivo someterlos a tal pobreza para perseguir sus sueños? Me imagino aquí a la Mrs. Carver y los dos pequeños Carvercitos agachados en casa llorando de hambre mientras Raymundo se enjaula en la oficina de Gardner feliz como lombriz con su máquina de escribir y su güiski…

Reseña- Rosa Montero Loca de la Casa

Capítulo 4

Algo que relato mucho on Montero es que cuando uno está dedicado en terminar el trabajo lo hace. Pero, cuando uno no tiene mucha energía para completar algo, hacen algo diferente para distraer en lo que de verdad deben que cumplir. Por ejemplo, Montero se sentó en frente de su ordenador esperando que al menos escribiera parte de su libro de “La Loca de la Casa” pero en lugar empezó a contestar correos electrónicos a los que le escribían por su página web a las diez de la mañana. Cuando acabo de contestar los correos electrónicos ya eran las 8 de la noche. Es difícil en terminar algo cuando de verdad no tienes la motivación. Hay días en que estas bien inspirada para escribir y cuando escribes no puedes creer lo que habías escrito. En estos momentos es cuando no quieres moverte de donde estas para no perder la concentración. Pero hay días que todos tenemos cuando no nos dan ganas. 
Trabajamos de días y noche tratando de terminar lo que un dia empezamos. Me da molestia al saber que no tengo la energía que la que tenia ayer. Es difícil en no hacer errores por que todos los hacemos. Es difícil de tratar en hacer algo que ya no aun quieres. Todos pasamos por momentos en que cuestionas lo que escribes y si es digno de leer. 
Algunos días al escribir mi modo de ser cambia, algunas veces escribo mejor por la tarde y algunos días escribo mejor por la noche. Pero algo que siempre algo cuando escribo es procrastinar. 

Capítulo 5
Cuando uno está en un camino para tratar de encontrarse sí mismo, es difícil en saber lo que en verdad quieres. Todos los escritores quieren llegar al punto de su vida donde saben de cuales tipos de escrituras escriben mejor. Quieren llegar al punto donde escribiendo es algo que les gusta hacer y no algo que les molesta hacer. 
Cuando escribo, algo que me gusta cuando acabó de escribir una pieza es que alguien lea mi escritura y me de comentarios en cómo lo puedo mejorar. Yo creo que los comentarios es lo mejor para un escritor por que para ti lo que escribiste es la mejor pieza que has leído en tu existencia. Pero, para una persona podrá ser muy confundido en como ordenaste el uso de palabras. 
A muchos cuando están pasando por un momento de crisis unos lo usan como un momento de escribir sus emociones y crear una obra de arte que significa mucho para ellos. Pero, otras personas usan ese momento para descansar del trabajo y no pensar en lo que se debe que cumplir. Yo estoy de acuerdo por que si tengo un momento de crisis lo último que pienso es como escribir mis emociones y hacer trabajo. Me gusta prender el televisor para ver Netflix con unos chicharrones con salsa Valentina y limón. Pero, cuando tienes un compromiso para terminar algo para una fecha uno tiene que tratar de poner los problemas personales al lado y tratar de escribir como si fuera su mejor obra. 
Cuando empiezo a escribir, se me hace difícil en encontrar si mismo. Es difícil escribir algo que no te interesa y mucho más fácil en escribir algo que está interesante. Pero, cuando está asignado por un profesor en escribir algo no muy interesante todavia le pongo todo mi esfuerzo por que es algo que va a contar contra mi grado aunque me dure muchas horas en terminarlo.

Capítulo 7
Antes de escribir uno debe que pensar con una actitud positiva porque si no lo negativo se va a transferir en su escritura y nomas va a esta malgastando su tiempo. Cuando escribimos un pedazo de obra que no esta escrito bien, está bien. Siempre hay tiempo para ir por atrás y dar correcciones. Nunca estás muy viejo para empezar a escribir obras, yo creo que todos debemos de darle una oportunidad en escribir obras.
Cuando vamos por fracasos en las vidas es mejor que empecemos a escribir nuestros sentimientos y hacer una obra para que el público lo lea. Sera muy dificil pero exponer sus obras en por lo menos el periodico de su comunidad le dara mas exposicion al publico y mas personas van a saber quien eres. No todas tus obras serán tus mejores, no todo al público les van a gustar pero por eso uno debe encontrar cuáles tipos de obras escribes mejor. Después, es mejor que encuentres el público que le gusta leer esas tipas de obras. 
Lo que me gustó del capítulo es que nunca paró de alcanzar sus sueños, por que eso es la actitud que uno debe de tener aunque no le funcione en el principio. 

Mi reseña.


En el artículo de The New Latin Boom escrito por Naida Saavedra ella describe de como la nueva surgencia de muchos escritores Latinoamericanos en Estados Unidos han ensenado como sus propios trabajos han cumplido con difusión de las ideas de la cultura hispana. El dicho “New Latin Boom” que dice Saavedra es la nueva palabra que usa para representar los autores que han trabajado y publicado sus artes literarias en una manera contemporánea. Pero no nomas hablan sobre el nuevo termino, pero también habla sobre diferentes ciudades que toman como los orígenes de este dicho en Estados Unidos “Latin Boom.” Ciudades como Miami, Chicago, y Nueva York han tenido ciertos lugares dentro de las ciudades en que sale un municipal que se concentra más en las escrituras de los latinoamericanos que han publicado pedazos de literatura populares. Como describe Saavedra en la ciudad de Chicago, “…who have emerged mostly from the Pilsen district of Chicago.” y con los escritores “Franky Piña, General Editor of El BeiSMan Press and the journal of the same name; Raúl Dorantes y Carolina Herrera” surge una base de cual ciudades han tenido una influencia grande y cuales son los autores que ya escribieron o están escribiendo en estos tiempos. La surgencia del trabajo español en Estados Unidos es natural como en cualquier país. Agregando el nombre “New Latin Boom” nomas es conceptual y teórico para la historia.
            Empezando con la lectura que presenta Saavedra con el dicho de que “hay un Nuevo Latin Boom” creo que es un dicho sencillo que no toma en efecto las cosas individuales que los escritores han escrito en sus carreras durante los años. En general, el uso de las palabras “New Latino Boom” generaliza los esfuerzos que muchos autores han tratado de ser cuando presentan sus propios trabajos a muchas compañías. En muchos instantes el “New Latin Boom” toma en consideración la gente que publica en los blogs que se presentan en el Internet y en línea social. Y también el intercambio de las ideas que la gente interpone en línea o en blogs también se considera parte del “Nuevo Latin Boom”. Es por decir, si hay un movimiento que se esta activando por parte de una organización o por un grupo de individuos y hay una persona en especifica que quiere publicarse él o ella sola, pero es parte del movimiento, esa persona pierde fuerza por lo que han dicho los organizadores. Un ejemplo hipotético es que si se va Bill Gates de la compañía de Microsoft y trata de distanciarse de la compañía para poder hacer otras cosas o abrir otras compañías la atención que va a tener ya va a hacer de los trabajos que hizo con Microsoft y mucha gente lo va a conocer por parte de Microsoft, no por la nueva compañía. Por decir, lo mismo pasa con los autores de este siglo si el uso el dicho del “New Latino Boom.” Con el uso del “New Latino Boom” autores como Ulises Gonzales, Raúl Dorantes, y los de Miami pierden su unicidad y se van a conocer mas por “Latino Boom” y no por sus propios trabajos.
            En mi propia experiencia y opinión es mejor que la gente se publico sola y no por medios tener un grupo que los represente a ellos. La razón por mi opinión es que durante los anos yo he visto gente tratando de publicarse ellos mismo y tratar de usar otras corporaciones para publicarlos. Muchos artistas como escritores se basan más en la teoría de que la gente le guste un genero especifico y le gustan porque tengan experiencias personales y no porque sea un movimiento cultural. Por ejemplo, en nuestra clase este semestre tuvimos la oportunidad de conocer a un autor famoso y bien conocido. Raúl Dorantes, antes de la clase y antes de leer sus pedazos literarios, se me hizo como una persona desconocida. Ya después de preguntar ciertas cosas a Dorantes se me hizo raro el mundo de como autores publican sus cosas y como es su trabajo en casa y con sus libros. Se me hubiera hecho mejor que Dorantes fuera a vender sus libros por su nombre y porque es un buen escritor de ficción. Si lo hace de esta manera seria mejor negocio con la gente y las corporaciones que buscan gente para que escriban cosas mas increíbles. Al otro lado del ejemplo, si Dorantes quiere ser parte del movimiento con lo del “Latin Boom” tuviera que asociar su nombre y sus trabajos con el movimiento del “Latin Boom”. En este punto es mejor que la idea del “New Latin Boom” sea una idea conceptual y que no se tome en manera literal cuando los lectores y los autores conecten por manera de los libros. Que los lectores expresen sus ideas y gustos al autor sin tener que preocuparse por tener un “movimiento” en mano para poder expandir las escrituras en Estados Unidos para competir con el resto del mundo. Mejor que los trabajos literarios hablen por ellos mismos y no por un par de palabras que gente se adjunten.
            Personalmente, el uso de las palabras “New Latino Boom” si le da un énfasis en que muchos autores y pedazos literarias se conectan uno al otro, pero usar esas palabras para generalizar los hechos y esfuerzos de los autores les quita emoción de muchos pedazos literarios. Muchos lectores en general le gustan encontrar pedazos literarios cuando están explorando sus caminos y gustos de géneros, pero leer y quitando las experiencias y agregando un grupo de palabras que no tienen significado personal a tal gente les quita la unicidad a las experiencias del lector tal como a los escritores y autores de tales trabajos.